EL sentimiento nos invade

A quien corresponda:

La globalidad se encuentra en un constante periodo de cambio
y de evolución. Esta cita es ineludible, es un hecho que nos
concierne a todos y nos interpela a formar parte de esta transición
que en ocasiones, en muchas ocasiones, tensiona. Tanto
es así que en lugar de evolución algunos tildan la situación de
“revolución”, expresión exagerada en sobremanera.

Entremos prestos en este periodo de reflexión abierto por
esta serie de cambios que a todos afectan, sirvámonos del sentido
común, la experiencia y la buena fe para que así todo llegue a
feliz destino, no sea que al final esas tensiones acaben rompiendo
lo que tantos años de esfuerzo y trabajo han costado.

Desde nuestra posición podemos tomar una muy variada serie
de actitudes, estas influyen en nuestras decisiones y estas a la
vez en esa famosa red de convivencia y hermandad que procuramos
vivir dentro del seno de la familia estudiantil.

Un bello ejemplo es el que protagoniza el Pacto de la Alianza,
que año tras año, con las interrupciones excusables que todos
conocemos, ha ido perfilándose como uno de los actos con más
solera y tradición de nuestras fiestas.

¿Por qué es ejemplar? Pues porque reúne en sí todos los requisitos
para serlo: es auténtico, genuino, conserva su esencia, está
subordinado al devenir de las cosas, nunca es estanco y siempre
se nos muestra dentro de ese cerco matinal como una pequeña
eterna novedad, que siempre cambia incluso teniendo el mismo
esquema, los mismos actores y el mismo texto.

Esto no sucede por un casual, sino porque en su fondo, en el
de todos aquellos que lo integran y lo han integrado, una serie
de valores lo han primado: el interés, la motivación, el saber aprovechar
lo que se tiene, la amistad, la alegría. Pero destaquemos
uno: el servicio.

La ejemplaridad se muestra y se demuestra en el servicio, y
por desgracia estamos faltos de modelos a seguir. Promovamos
esta noble y necesaria realidad: la de servir al otro.